"El hombre no deja de jugar porque envejece, envejece porque deja de jugar" - George Bernard Shaw

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por George Epstein
autor de “The Art of Bluffing” y
¿Hold’em or Fold’em?
Escrito para Cardplayer Lifestyle

Traducido por Carlos G. Barletta

¿Has escuchado alguna vez a un jugador de poker jactarse de que “no bluffea jamás”? Si fuera cierto, debería tratarse de un perdedor consistente, “contribuyendo” con su dinero a los otros jugadores y al casino. Tal vez él o ella incluso jueguen juegos de casino online en torunamentgambling.com. En el poker, a largo plazo las habilidades para bluffear son esenciales para ganar. La clave está en saber cuándo y cuál es la mejor forma de hacerlo.

Para referencias, recomiendo mi último libro “The Art of Bluffing” (El Arte del Bluff). En realidad, bluffear es más que un arte: el éxito requiere de una comprensión tanto de las probabilidades (las matemáticas del poker) como de la lógica, como una ciencia. Al respecto, la psicología también juega un rol.

Lo más importante: Si nunca —o casi nunca lo haces— tus oponentes no tardarán en sospecharlo. Como consecuencia de esto, se volverán más cuidadosos, dándose cuenta de que tienes una mano fuerte cada vez que hagas una apuesta de apertura o un raise. El resultado: Más oponentes muckearán sus manos cuando tú tengas una fuerte, y los pozos que ganes se encogerán. Jugar en un casino en el que hay un costo de juego —el rake, la comisión por el bad beat jackpot, y la propina al dealer (costos que no están cubiertos por esos pequeños pozos) usualmente hará que termines con una sesión perdedora.

El extremo opuesto, es decir bluffear demasiado a menudo ¡Puede costarte aún más! Por un tiempo, puede que te haga acreedor a algunos pozos decentes, pero tarde o temprano tus oponentes se darán cuenta e igualarán tus raises más a menudo en lugar de foldear con sus manos mediocres. Esto también puede ser muy costoso y hacer que tu stack se achique. Obviamente tiene sentido bluffear cuando la situación sea la adecuada, lo que no sucede tan a menudo —tal vez una, o a lo sumo, dos veces por hora.

Habilidades para el bluff y tácticas

El bluff es una forma de engaño. Las habilidades para llevarlo a cabo son importantes, especialmente tus tácticas de bluff, es decir el plan que tengas para lograr el objetivo estratégico de la mano en cuestión.  Muchos jugadores conocen solo una táctica: Realizar una apuesta descomunal o un raise con esas características. Los oponentes ahora tendrán que detenerse y pensar si igualar una apuesta tan grande. Tratarán de averiguar qué manos podrías tener, y a menudo foldearán para ahorrar sus fichas. Esta “táctica estándar de bluff” es bastante efectiva.

Pero los mejores en esto, son aquellos que también usan la táctica del “Bluff de Esther” (discutido en detalle en el libro mencionado, “The Art of Bluffing”. Consiste de una serie de acciones y gestos —sin proferir palabra alguna— que sirve para grabar el mensaje deseado en el cerebro de tu oponente, convenciéndolo de que tienes una gran mano, por lo que él o ella foldearán, dejándote el pozo. Esto también sucede cuando tratas de robar el pozo en las etapas iniciales de la mano (esta táctica tiene bases científicas).

Otras habilidades de bluff incluyen —pero no están limitadas a— las siguientes:

Tells: aquellos de tus oponentes, pero además los tells reversos que puedas ejecutar,
Tu imagen: es más fácil hacerlo cuando tienes una imagen “tight”,
El conocimiento de tus oponentes: no intentes bluffear a un “calling station”, ya que una vez que estos jugadores invierten en el pozo, están determinados a quedarse hasta el final.
La lectura de las manos de tus oponentes: qué manos es más probable que tengan basándote en el board, sus patrones de apuestas, y sus hábitos de juego, y
La consideración del número de jugadores a los que necesitas forzar: (cuantos menos, mejor).

Y, como siempre, es importante la posición. Discutiremos este, y otros aspectos de un bluff exitoso en nuestra próxima columna…

GE

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