"El hombre no deja de jugar porque envejece, envejece porque deja de jugar" - George Bernard Shaw

El jueves pasado, publicamos la primera parte de este artículo. En caso de que no lo hayas leído, puedes hacerlo clickeando aquí.

Traducido por Carlos G. Barletta

… El dinero debería ser importante para ti. Pero no permitas que tus oponentes lo sepan. ¡Jamás! Uno de tus mejores disfraces de poker debería ser la sugerencia de que no te importa el dinero. Esta, en sí misma, es la razón por la que la gente que juega en límites más altos día tras día tienen ventaja contra los jugadores que recién están comenzando en esos límites.

Lo que sucede es que los recién llegados ven el incremento de dinero importante en sí mismo. Una sesión muy mala en este límite más alto, podría devastar sus bankrolls y esto significa que pueda tomarles mucho tiempo recuperarse en sus límites habituales. Los regulares del límite más alto perciben esto y atacan. Los recién llegados foldean demasiado a menudo presas del temor.

Una de las cosas que yo hago, que provoca que los oponentes perciban que a mí no me interesa el dinero, es quemar billetes de $100 en la mesa. Puede que me hayas visto hacerlo o que lo hayas oído alguna vez. En realidad, en juegos cuyos pozos promedian los miles de dólares, el costo de la publicidad de quemar un billete de $100 es bajo. Pero el mensaje es poderoso, y tiende a prevenir que los oponentes me ataquen súbitamente. De hecho, A menudo ¡Por 100 dólares compro el control psicológico del juego!

No me importa

Cuando era más joven, a veces entraba en juegos demasiado grandes para mi bankroll. En varias ocasiones los regulares intentaban utilizar palabras burlonas para intimidarme. Yo bien podía responderles algo así como:

—Estoy seguro de que tú eres mejor jugador que yo, pero desafortunadamente tienes un problema conmigo.

Típicamente, él preguntaría:

—¿Qué problema?

Y yo respondería:

—Que a mí, sencillamente no me interesa el dinero. De veras, en realidad no me interesa en dinero en lo más mínimo. Pregúntale a cualquiera.

Luego de esto, sonreiría convincentemente. Esta simple actuación psicológica daba un giro en los acontecimientos en las mesas con oponentes de grandes bankrolls. Les había robado la ventaja monetaria. A menudo se mostrarían tímidos en cuanto a atacarme, porque yo había declarado convincentemente, y a veces lo había demostrado en las primeras manos, que no tenía ninguna clase de respeto por el dinero.

Pregunta 5: ¿Hay algo más que puedas decir sobre el poker y la palabra “disfraz”?

En realidad no. Podríamos hablar de hacer slow-play con manos para disfrazar su fuerza, pero ¿Para qué molestarse en ello?

A veces utilizo la frase “es eso o…” para convencer a mis oponentes de que, o tengo una mano invencible, o bien estoy bluffeando. La verdad disfrazada es que en realidad tengo algo en el medio, y estoy haciendo que sea más seguro para mí realizar una apuesta, sin temor a un posterior raise. Esa clase de disfraz de palabras.

Pero el punto en sí mismo es este: Si no te sientes cómodo engañando a la gente, si no puedes disfrazar lo que en realidad eres y cómo te sientes, si no estás preparado para convencer, el poker no es tu juego.

MC

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